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viernes, marzo 31, 2006

Las metas.

Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanzar altura con un solo vuelo. Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces.

Nadie recoge cosecha sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra. Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni se meten en el barco sin temerle a la tempestad, ni llega a puerto sin remar muchas veces.

Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge rosas sin sentir sus espinas. Nadie hace obras sin martillas sobre su edificio, ni cultiva amistad sin renunciar a sí mismo. Nadie llega a la otra orilla sin haber hecho puentes para cruzar. Nadie deja el alma lustrosa sin el pulimento diario de la vida.

Nadie puede juzgar sin conocer primero su propia debilidad. Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible. Nadie conoce la oportunidad hasta que esta pasa por un lado y deja ir. Nadie encuentra el pozo del placer hasta caminar por la sed del desierto.

Pero nadie deja de llegar, cuando se tiene la claridad del don, el crecimiento de la voluntad, la abundancia de la vida, el poder para realizarse y el impulso de sí mismo. Nadie deja de arder con fuego dentro sin antes saber lo que es el calor de la amistad. Nadie deja de llegar cuando de verdad se lo propone.

Si sacas todo lo que tienes y confías en ti, esfuérzate, ¡porque lo vas a lograr!

Lección

Cada persona debe hacer su mejor esfuerzo para conseguir sus propias metas.

"La culpa es de la vaca"

Pag.

60,61

jueves, marzo 30, 2006

El águila que nunca fue


Un guerrero indio encontró un huevo de águila en el tope de la montaña, y lo puso junto con los huevos que iban a ser empollados por una gallina. Cuando el tiempo llegó, los pollitos salieron del cascarón, y el aguilucho también. Después de un tiempo, aprendió a cacarear al escarbar la tierra, a buscar lombrices y a subir a las ramas mas bajas de los árboles, exactamente como toda gallina. Su vida transcurrió en la consciencia de que era una gallina.

Un día, ya vieja, el águila estaba mirando hacia arriba y tuvo una visión magnifica. Un pájaro majestuoso volaba en el cielo abierto como si no necesitase hacer el más mínimo esfuerzo. Impresionada, se volvió hacia la gallina más próxima y le preguntó:

¿Qué pájaro es aquel?

La gallina miró hacia arriba y respondió:

¡Ah es el águila dorada, reina de los cielo. Pero no pienses en ella: tú y yo somos de aquí abajo.

El águila no miró hacia arriba nunca más y murió en la consciencia de que ra una gallina, pues así había sido tratada siempre.

Lección

Es hora de cada persona mire a su interior y pueda descubrir su águila interna

“La culpa es de la vaca”

pag. 58,59

miércoles, marzo 29, 2006

La ranita sorda

Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando de repente dos de ellas cayeron en un pozo profundo. Las demás se reunieron alrededor del agujero y, cuando vieron lo hondo que era, le dijeron a las caídas que, para efectos prácticos debían darse por muertas. Sin embargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras les decían que esos esfuerzos serían inútiles.

Finalmente, una de las ranas atendió a lo que las demás decían, se dio vencida y murió. La otra continuó saltando con tanto esfuerzo como le era posible. La multitud le gritaba que era inútil pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza, hasta que finalmente salió del hoyo. Las otras le preguntaron: ¿No escuchabas lo que te decíamos? La ranita les explicó que era sorda, y creía que las demás la estaban animando desde el borde a esforzarse más y más para salir del hueco.

Lección

El poder de la palabra. Una voz de aliento de alguien es en muchos casos muy necesario para ayudarnos a salir de problemas.

“La culpa es de la vaca”

pag. 54,55

martes, marzo 28, 2006

La pregunta más importante.


En cierta ocasión, durante mi segundo semestre en la escuela de enfermería, el profesor nos hizo un examen sorpresa. Leí rápidamente todas las preguntas, hasta llegar a la última: ¿Cómo se llama la mujer que limpia la escuela?.

Seguramente era una broma. Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la escuela. Era alta, de cabello oscuro, unos 50 años, pero, ¿cómo iba a saber su nombre? Entregué el examen sin contestar la última pregunta.

Antes de terminar la clase, alguien le preguntó al profesor si esa pregunta contaría para la calificación. “Definitivamente” dijo el profesor. En sus carreras ustedes conocerán a muchas personas. Todas son importantes. Ellas merecen su atención y cuidado, aún si ustedes sólo les sonríen y dicen: ¡Hola!

Nunca olvidaré esa lección, y supe luego que su nombre era Dorothy. Todos somos importantes.

Lección

Debemos aprender que el ser humano es como tal por que está lleno de valores, respeto hacia el otro, racionalidad y sentimientos, por tanto todos somos importantes.

“La culpa es de la vaca”

pag. 49,50

lunes, marzo 27, 2006

El televisor

Mientras oraba antes de acostarse, un niño pidió con devoción: “Señor esta noche te pido algo especial: conviérteme en un televisor. Quisiera ocupar su lugar. Quisiera vivir lo que vive la tele de mi casa. Es decir, tener un cuarto especial para mí y reunir a todos los miembros de la familia a mí alrededor.”

“Ser tomado en cuenta en serio cuando hablo. Convertirme en el centro de atención y ser aquel al que todos quieren escuchar sin interrumpirlo ni cuestionarlo. Quisiera sentir el cuidado especial que recibe la tele cuando no funciona.”

“Y tener la compañía de mi papá cuando llega a casa, aunque esté cansado del trabajo. Y que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme. Y que mis hermanos se peleen por estar conmigo.”

“Y que pueda divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada. Quisiera vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar unos momentos a mi lado.”

“Señor, no te pido mucho. Sólo vivir lo que vive cualquier televisor”

Lección

En muchos casos prestamos más atención y nos preocupamos de las cosas materiales que a un ser humano en especial a nuestros hijos, no dejemos de lado a quienes nos necesitan.

“La culpa es de la vaca”

pag. 47, 48

miércoles, marzo 22, 2006

El Problema

Un gran maestro y un guardián compartían la administración de un monasterio Zen. Cierto día el guardián murió, y había que sustituirlo. El gran maestro reunió a todos sus discípulos para escoger a quien tendría ese honor. “voy a presentarles un problema dijo el maestro. Aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo”.

Trajo al centro de la sala un banco, puso sobre este un enorme y hermoso florero de porcelana con una hermosa rosa roja y señaló: “Este es el problema”.

Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y elegancia de la flor…

¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál era el enigma? Todos estaban paralizados.

Después de algunos minutos, un alumno se levantó, miró al maestro y a los demás discípulos, caminó hacia el vaso con determinación y lo tiró al suelo.

“Usted es el nuevo guardián, le dijo el gran maestro, y explicó: Yo fui muy claro, les dije que estaban delante de un problema. No importa qué tan bellos y fascinantes sean, los problemas tienen que ser resueltos. Puede tratarse de un vaso de agua de porcelana muy raro, un bello amor que ya no tiene sentido, un camino que debemos abandonar pero que insistimos en recorrer porque nos trae comodidades. Solo existe una forma de lidiar con los problemas: atacarlos de frente. En esos momentos no podemos tener piedad, ni dejarnos tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto lleva consigo.

Lección

Los problemas deben ser afrontados de una forma tal que puede ayudarnos a seguir a delante, buscando nuevos problemas por resolver.

“La culpa es de la vaca”

pag. 45,46

martes, marzo 21, 2006

El juicio

Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de asesinato. El culpable era una persona muy influyente del reino, y por eso desde el primer momento se procuró hallar un chivo expiatorio para encubrirlo.

El hombre fue llevado a juicio y comprendió que tendría escasas oportunidades de escapar a la horca. El juez, aunque también estaba confabulado, se cuidó de mantener todas las apariencias de un juicio justo. Por eso le dijo al acusado: “conociendo tu fama de hombre justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios: escribiré en dos papeles separados las palabras culpables e inocente. Tú escogerás y será la Providencia la que decida tu destino”.

Por supuesto, el perverso funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: culpable. La víctima aun sin conocer los detalles, se dio cuenta de que el sistema era una trampa. Cuando el juez la conminó a tomar uno de los papeles, el hombre respiró profundamente y permaneció en silencio unos segundos con los ojos cerrados. Cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una sonrisa, tomó uno de los papeles, se metió a la boca y lo engulló rápidamente. Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon.

Pero, ¿qué ha hecho? ¿Ahora cómo diablos vamos a saber el veredicto?

Es muy sencillo, replicó el hombre es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me tragué.

Con ira y coraje debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

Lección

Por más difícil que nos parezca una situación siempre hay una salida.

“La culpa es de la vaca”

pag. 43, 44

lunes, marzo 20, 2006

Los cien días del plebeyo.

De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, que con un noble gesto y una sonrisa aprobaba la faena. Todo iba bien a las mil maravillas, se hicieron apuestas y algunos optimistas comenzaron a planear los festejos.

Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona salieron a animar al próximo monarca. Todo era alegría y jolgorio, pero cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la princesa, el joven se levantó y, sin dar explicación alguna, se alejo lentamente del lugar donde había permanecido cien días.

Unas semanas después, mientras deambulaban por un solitario camino, un niño de de la comarca lo alcanzó y le preguntó directamente:

-¿Qué te ocurrió? Estabas a un paso de lograr la meta, ¿por qué perdiste esa oportunidad? ¿Por qué te retiraste?

Con profunda consternación y lágrimas mal disimuladas, el plebeyo contestó en voz baja:

-La princesa no me ahorró ni un día de sufrimiento, ni siquiera una hora. No merecía mi amor.


Lección

Cuando una persona está dispuesta a dar lo mejor de si mismo como una prueba de amor y de afecto o lealtad, se merece al menos una palabra de aliento o de comprensión o estímulo. Las personas tiene que hacerse merecedoras del amor que se les ofrece.

miércoles, marzo 15, 2006

Los cien días del plebeyo.

Una bella princesa estaba buscando marido. Nobles y ricos pretendientes llegan de todas partes con maravillosos regalos: joyas, tierras, ejércitos, tronos etc. Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo que no tenía más riqueza que el amor y la perseverancia. Cuando llegó el momento de hablar, dijo:

-Princesa, te he amado toda la vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropa que las que llevo puesta. Esa será mi dote.

La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar:

-Tendrás la oportunidad: si pasas esa prueba, me desposarás.

Así pasaron las horas y los días. El pretendiente permaneció afuera del palacio, soportando el sol, los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañar, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente súbdito siguió firme a su empeño sin desfallecer un momento.

continuará...

martes, marzo 14, 2006

El E-mail

Un hombre pierde su trabajo. Luego de buscar varios meses, se entera de que en Microsoft necesitan barrenderos. El gerente de relaciones industriales le pregunta sus datos, lo observa barrer, lo felicita y le dice: “el puesto es suyo. Déme su mail, para informarle el día y la hora en que deberá presentarse”.

El hombre, desconsolado, contesta que no tiene e-mail, y el gerente le dice que lo lamenta mucho pero que sino tiene mail, virtualmente no existe, y que, como no existe, no le pueden dar el trabajo.

El hombre sale desesperado, no sabe que hacer y solo tiene $250 en el bolsillo. Entonces decide ir al mercado de abastecimiento de frutas y verduras y compra un cajón de tomates de 10kg. Se va de casa en casa vendiendo el kilo de tomates a $50. En menos de dos horas ha duplicado su dinero. Repite la operación otras tres veces, cena en un pequeño restaurante y vuelve a casa con $150.

Se da cuenta de que de esta forma puede sobrevivir, y cada día sale más temprano y vuelve más tarde. Así duplica, triplica y hasta cuadruplica el dinero en un solo día.

Con un poco de suerte logra comprar una camioneta, que un año después cambia por un camión, a los tres años, ya tiene una pequeña flota de transporte.

Luego de cinco años, el buen hombre es dueño de una de las principales distribuidoras de alimentos del país. Entonces recibe a un agente de seguros y, al terminar la conversación, este le pide al empresario que le dé su dirección electrónica para enviarle la póliza. El hombre contesta que no tiene e-mail, y el agente le dice:

-si usted no tiene e-mail y llegó a construir imperio, no quiero imaginarme lo que sería si lo tuviera.

Y el buen hombre le contesta:

-sería barrendero de Microsoft.

“La culpa es de la vaca”

Pag. 40,41

viernes, marzo 10, 2006

El árbol de manzanas

continuación...


Le preguntó el árbol.

Me siento triste, estoy volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar, ¿puedes dármelo?

El árbol contestó, usa mi tronco para construir uno, así podrás navegar y serás feliz.

El hombre cortó el tronco, construyó su bote y se fue a navegar por un largo tiempo. Regresó después de muchos años y el árbol le dijo: lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte, ni siquiera manzanas.

El hombre replicó:

No tengo dientes para morder ni fuerzas para escalar, ya estoy viejo.

Entonces el árbol, llorando le dijo:

Realmente no puedo darte nada. Lo único que me queda son mis raíces muertas.

Y el hombre contestó:

No necesito mucho ahora, solo un lugar para reposar. Estoy cansado después de tantos años…

Bueno dijo el árbol, las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar par recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa. El hombre se sentó junto al árbol y este, alegre y risueño, dejó caer algunas lágrimas.

Lección

Esta historia nos muestra como somos en nuestras vidas con relación a nuestros padres, cuando crecemos los dejamos solos, regresamos a ellos cuando necesitamos, o cuando estamos en problemas. No importa lo que sea, siempre ellos estarán allí para darnos todo lo puedan y hacernos felices.

“La culpa es de la vaca”

pág. 36-38

jueves, marzo 09, 2006

El árbol de manzanas

Este era un enorme árbol de manzanas al cual un niño amaba mucho. Todos los días jugaba a su alrededor, trepaba hasta el tope, comía sus frutos y tomaba la siesta bajo su sombra. El árbol también lo quería mucho.

Pasó el tiempo, y el niño creció y no volvió a jugar alrededor del árbol. Un día regresó y escuchó que le decía con cierta tristeza: ¿vienes a jugar conmigo?.

Pero el muchacho contestó:

Ya no soy el niño de antes que juega alrededor de los árboles. Ahora quiero tener juguetes, y necesito dinero para comprarlos.

Lo siento dijo el árbol, no tengo dinero, pero te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas, así podrás comprar tus juguetes.

El muchacho tomó las manzanas, obtuvo el dinero y se sintió feliz. También el árbol fue feliz, pero el muchacho no volvió. Tiempo después, cuando regresó, el árbol le preguntó ¿vienes a jugar conmigo?

No tengo tiempo para jugar, debo trabajar para mi familia y necesito una casa para mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?

Lo siento, repuso el árbol. No tengo una casa, pero puedes cortar mis ramas y construir tu casa.

El hombre cortó todas las ramas del árbol, que sintió feliz, y no volvió. Cierto día de cálido verano, regresó. El árbol estaba encantado. ¿Vienes a jugar conmigo? ... continuará

miércoles, marzo 08, 2006

Copos de nieve

Dos pájaros estaban posados sobre una rama durante una nevada, y se pusieron a conversar: Dime, ¿cuanto pesa un copo de nieve? Le preguntó el pájaro carbonera a la paloma salvaje.

Casi nada fue la respuesta.

En tal caso, antes de irme déjame contarte una maravillosa historia, replicó el carbonero,

Al empezar este invierno me posé sobre una rama de abeto. No era un duro invierno, y como no tenía otra cosa que hacer, me puse a contar los copos de nieve que se iban sentando en las ramitas y en las hojas de mi tallo. Su número exacto fue 3.741.952.

Cuando el último copo de nieve se deposito sobre la rama, sin que nada pasara, esta se partió, dijo el pájaro, y se alejó volando.

La paloma estuvo reflexionando un rato sobre esa historia y por fin se dijo: quizá solo haga falta la voz de una persona más para que la paz llegue al mundo.

Lección

Así como los copos de nieves son la suma de un invierno, los valores, la conductas son la suma para ser un buen líder y ser humano.

“La culpa es de la vaca”

pag, 34,35

martes, marzo 07, 2006

ASAMBLEA EN LA CARPINTERIA

En una carpintería hubo una extraña asamblea, las herramientas se reunieron para solucionar sus diferencias. El martillo fue el primero en ejercer la presidencia, pero la asamblea le notificó que debía renunciar. ¿Cuál es la cusa? Hacía demasiado ruido, y se pasaba el tiempo golpeando. El martillo reconoció su culpa, pero pidió que fuera expulsado el tornillo ya que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.

El tornillo aceptó su retiro, pero a su vez pedió la expulsión de la lija, ya que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.

La lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro, pues se la pasaba midiendo a los demás, como si él fuera perfecto.

En eso entró el carpintero, se puso delantal e inició su trabajo, utilizando alternativamente el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Al final, el trozo de madera se había convertido en un lindo mueble.

Cuando la carpintería quedó sola otra vez, la asamblea reanudó la deliberación. Dijo el serrucho: “Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestras flaquezas y concentrémonos en nuestras virtudes”. La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba solidez, la lija limaba asperezas y el metro era preciso y exacto. Se sintieron como un equipo capaz de producir hermosos muebles, y sus diferencias pasaron a segundo plano.

Lección

Es muy fácil encontrar defectos cualquier necio lo puede hacer, pero para encontrar las cualidades es labor de un ser con buena espiritualidad.


“La culpa es de la vaca”

pag. 29,30

lunes, marzo 06, 2006

METAS ALTAS

Un maestro quería enseñarles una lección a sus alumnos, y para ello les dio la oportunidad de escoger entre sus exámenes: uno de cincuenta preguntas, uno de cuarenta y uno de treinta. A los que escogieron el de treinta les puso una “C”, sin importar que hubieran contestado correctamente todas las preguntas. A los que escogieron el de cuarenta les puso un “B”, aun cuando más de la mitad de las respuestas estuvieran mal. Y los que escogieron el de cincuenta les puso una “A”, aunque se hubieran equivocado en casi todas.

Como los estudiantes no entendían nada, el maestro les explicó: “Queridos alumnos: permítanme decirles que yo no estaba examinando sus conocimientos, sino su voluntad de apuntar a lo más alto”.


Lección

Cuando apuntamos a los nuestro objetivos más altos, estamos más cerca de conseguir todo lo que nos propongamos.

“La culpa es de la vaca”

Pag. 27

sábado, marzo 04, 2006

La perseverancia de un líder.

En la historia se dice que existen hombres de fracaso, y se dice de uno que tuvo fracaso en los negocios y que cayó en banca rota esto sucedió en 1831. Este hombre fue derrotado cuando se postuló para la legislatura en 1832. su prometida murió en 1835. Además, sufrió un colapso nervioso en 1836. Fue nuevamente vencido en las elecciones de 1848 y 1855. No tuvo éxito en su aspiración a la Vicepresidencia en 1856, y en 1858 fue derrotado en las elecciones para el Senado.

Este hombre fue obstinado fue Abraham Lincoln, elegido presidente de los Estados Unidos en 1860.

Lección.

La perseverancia alcanza cualquier objetivo, cuando nunca se deja de soñar.


“La culpa es de la vaca” pag,26